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"Jukulwa es una "Madre" y un lugar sagrado donde se hace el cambio entre lo frío y lo caliente, banco de los materiales con que se hacen las ofrendas y pagamentos y lugar donde los cuatro pueblos de la Sierra Nevada se unen en un solo pensamiento y cuerpo que regula la salud de los seres vivos de esta montaña sagrada", es una franja en el litoral frente al Mar Caribe de gran riqueza por la diversidad de sus ecosistemas naturales (lagunas, madres viejas y pequeños cerros) que se encuentra localizada entre los ríos Dibulla y Cañas, en el municipio de Dibulla, departamento de La Guajira y que actualmente es propiedad de la empresa multinacional Brisa que pretende construir un puerto multipropósito. Los indígenas de la Sierra tienen la misión de cuidar este corazón del mundo de acuerdo a la Ley que les dejó Serankua y Seynekun y ellos se sienten afectados porque el hermanito menor esta haciendo daño con sus intervenciones "el planeta se esta debilitando, cada vez hay menos oxígeno, menos agua, menos bosque, la nieve se esta bajando, no entendemos hermanito menor porque quiere cortarnos los pies, sacarnos el corazón, sin la Sierra ellos tampoco van a poder existir". Los Mamos Kogui de la Sierra al igual que las autoridades mayores del pueblo Wiwa, Arhuaco y Kankuamo son los encargados de hacer cumplir esa Ley que les fue entregada desde el origen, por eso deben realizar los trabajos de pagamento que alimentan espiritualmente los diferentes sitios sagrados de la Sierra Nevada. Hacía más de un mes los Mamos Kogui venían trabajando para bajar a cumplirle al sitio sagrado de Jukulwa como deben hacerlo en la época del equinoccio, llevando pagamentos de la parte alta de la Sierra. Esta iba ser la tercera vez que lo hacían después que el sitio fue adquirido por la empresa Brisa para construir un puerto multipropósito en este lugar. Por la experiencia anterior donde se pretendió cerrarles y prohibirles el paso, tenían claro que no iba ser fácil, por eso pensaron que debían estar acompañados de los demás pueblos indígenas y hacer una marcha pacífica que sirviera además para enviarle un mensaje al Gobierno a nivel nacional e internacional, "nosotros no queremos pleito ni confrontación con el mundo occidental, sino que se respeten los sitios sagrados de nuestro Territorio, lo que es nuestra cultura, los Mamos dicen que se debe respetar la naturaleza para que exista paz, por eso ellos han trabajado para tener el camino abierto, para que esta vez no venga la policía a no dejarnos pasar." Desde el día anterior los indígenas empezaron a bajar de las diferentes cuencas y a llegar a Dumingueka donde decidieron concentrarse antes de salir. El martes desde muy temprano llegaron a la Casa indígena de Mingueo, la gran mayoría eran del pueblo Kogui, pero también estaban los Wiwa, Arhuacos y Kankuamos y un grupo de indígenas Wayuu conformado por autoridades mayores y mujeres. La idea era haber salido acompañados con los medios de comunicación antes del medio día y con algún representante de los derechos humanos o de otras entidades, pero estos no llegaron sino hasta el final de la tarde cuando los mas de 400 indígenas habían logrado entrar por la puerta siempre cerrada de la empresa Brisa a pesar de las bombas de aturdimiento y los cercos de la policía antimotines, después que con paso rápido y seguro cada uno de los indígenas había caminado casi 2 horas por una carretera desolada, en medio de un paisaje cada vez mas deteriorado por entre pilas de materiales de construcción con los que pretenden pasar por encima de una madre vieja para llegar a la playa donde los doctores ingenieros mandaron a romper el cerro donde se encontraba la Madre Jukulwa y ahora tienen una enorme máquina que se oxida sobre la arena en que antes se encontraban los caracoles y materiales que son parte de las herramientas de los mayores, después que para calmar el calor se acercaron al mar y de ahí subieron a uno de los pedazos de cerro que aún no han terminado de romper para que entre y salgan los buques cargados de desarrollo, después que indignado por "las vías de hecho y el atropello del que ha sido objeto con la invasión del día de hoy" el gerente de Brisa, al que esperaban abajo los mismos policías vestidos de negro y listos a defender “la toma” de los indígenas, se acercó con un comunicado que manifestaba su inconformidad con la presencia de los indígenas una vez que muchas veces el Ministerio del Interior ha certificado que en esta propiedad no existen sitios de pagamento y se justificó diciendo que este tampoco ha terminado de analizar y evaluar las propuestas que Brisa a enviado para permitir el acceso a las comunidades indígenas a la playa, después que decidieron no quedarse mirando mas papel sino sentados en silencio cumpliendo con la concentración espiritual que era el objetivo, después que cada uno le entrego a los mayores su pensamiento "en positivo" para alimentar y ayudar a transformar con un corazón y un alma limpia los errores que están acabando con el mundo, después que ya todos contentos se devolvieron hasta la entrada en la misma fila blanca, con un sol mas amable, a coger de nuevo el mismo camino que los ha llevado siempre del mar a la Sierra aunque ahora el hermanito menor de puerto pretenda que no sea así.
Afuera, del otro lado de la puerta, finalmente había llegado "Caraco"…… Eso no era lo importante, lo realmente valioso ya había sucedido, el sol iba a poderse sentar en su banco y la Sierra esa noche dormiría bien.
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