Vendaval sin rumbo |
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| Escrito por Ossaba | |
| sábado, 26 de abril de 2008 | |
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Mi amada Colombia, es una espléndida mujer cortejada desde siempre por mandatarios ineptos y sin escrúpulos, expoliada de sus riquezas por los países que supuestamente son los pilares del destino del mundo entero, que hoy navega sin rumbo en un fatídico vendaval. El bus de la empresa Occidental que me transportaba de Medellín a la ciudad de Cali, descontaba los kilómetros a una alborozada y sostenible velocidad; atrás iban quedando cual alegres testigos, los inmensos y frondosos Samanes que apaciguan con su sombra el calor insospechado de mi trópico; un valle enorme sembrado de caña dulce, cual paisaje de océano verde-triste se ofrecía a mis ojos. A lo lejos alcanzaba a contemplar las apacibles montañas doradas por los postreros rayos del sol al morir la tarde. Con infinita nostalgia y tristeza profunda, rememoro el bello poema de José Dolores Quiñónez, Vendaval sin rumbo, interpretado magistralmente por Celio González (ver vídeo ) Vendaval sin rumbo Vendaval sin rumbo Dile que no vivo Al día siguiente al visitar la plaza de mercado de la ciudad, caminé entre charcos putrefactos de agua sucia, infectados por el desaseo y la acumulación de inmundicias abandonadas por los aguaceros que azotan la región desde hace ya algún tiempo. La mezcla de olores tibios y agridulces se confundía con la nobleza de las hierbas utilizadas en la cocina internacional o criolla, con los aromas desprendidos de frutas y legumbres, con las emanaciones de carnes y pescados frescos o averiados y con el perfume intenso y poderoso del palo santo. Los llamados a gritos de cientos de pregoneros se fusionaban y retorcían en una algarabía de triste cacofonía. Una morenaza de ojos oscuros y profundos, ofrecía sus chontaduros cocinados con antelación, pelados y cortados con la maestría digna del mejor pulidor de diamantes y con versos aterciopelados y empalagosos, pregonaba sus productos acentuando con énfasis, las terminaciones de los diferentes sabores: lo tengo salaoooo, lo tengo azucaraoooo, lo tengo con miel y limóóóón y también con melaoooo… Cubría su cabeza con una pañoleta que hacía los honores a su equipo de fútbol preferido, "El Deportivo Cali"; vestía sus cien kilos con una blusita ajustada, corta, triste y descolorida; un delantal teñido por los colores de los chontaduros, tapujaba su diminuta pantaloneta de ciclista, elaborada con una tela de tan baja calidad, que su blanco era casi transparente; entre las dos prendas surgía un espacio de carnes abundantes y libres, que danzaban al ritmo de sus movimientos alegres y acompasados. Ella había comprendido que aquel que no se anuncia bien, no vende bien.. Mientras yo saboreaba sus productos de una delicia arcaica y milenaria, ella comenzó un monólogo sobre todos los males que afectaban no sólo su economía sino la del mundo entero: ¿Sabe usted por qué el invierno se ha asentado con toda su carga de maldad y estragos? Pues por culpa de la guerrilla; las calles son un solo bache porque las FARC no dejan a los trabajadores de obras publicas rellenar tanto vacío; la educación pública tampoco funciona porque esos señores preñados de maldad, impiden que el gobierno invierta los miles de millones que tiene disponibles para el saber. ¿Sabe usted por qué los hospitales no funcionan? Porque los sindicatos y las fuerzas obreras caminan de la mano de esos grupos de facinerosos; el deporte ya no es lo que era antes, pues sus instalaciones han sido ocupadas por grupos al margen de la ley y son utilizadas como lugares de entrenamiento terrorista y bla, bla, bla…Aproveché un corto espacio de silencio para hacerle mi primera y única pregunta ¿Cómo se había enterado? Presurosa me respondió: Es nuestro guía máximo, el presidente Uribe quien nos lo dijo hace ya varios años, tantos que ni recuerdo cuando fue; el año pasado nos lo recalcó muchas veces y el mes pasado y ayer y hoy; y ajustando sus palabras a las de su guía magnánimo, remató: las guerrillas de este país acabaron con nuestra democrática y soberana nación; inclusive el calor irrespirable al final de cada diluvio es responsabilidad de esos grupos alzados en armas; el desempleo, el paramilitarismo, el desplazamiento, las desapariciones forzadas, las fosas comunes, son también obra infame de esos demoníacos guerrilleros; además son ellos los culpables de los tumores aparecidos en el útero de mi hermana Felicia, de la caída de los mercados internacionales, de la varada del carro del papa, de la muerte de los cuatro soldados de la ONU, del dolor de muelas del vicepresidente Santos, de las pérdidas o utilidades de la empresa Coca Cola, de la mala e infame política internacional, del recalentamiento global, de la triste cólera del Coronel que no tiene quién le escriba, de todo esto y mucho más, son culpables las guerrillas, pues así nos lo dijo nuestro presidente. Al despedirnos, ella se levanto y alzo su delantal para que yo me extasiara con una insólita visión: entre el color ébano de sus carnes y el blanco transparente de su pantaloneta, se traslucía su pubis pintado con los colores de la bandera patria. Al salir de la plaza de mercado me dirigí al barrio San Antonio donde topé este diciente y filosófico graffiti: "En el silencio no hay movimiento…El grito es por la libertad".
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De regreso a mi amado París escribo estas trágicas líneas. Ossaba, Paris 1° de abril de 2008 |
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